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Coro Errante

Miércoles, 31 de Octubre de 2007

El canto coral en las escuelas

Hay una natural tendencia en la formación de los directores de coros, que el “verdadero” canto coral, es aquel se hace “a capella” y en lo posible a varias voces.
Estoy en un todo de acuerdo con que un coro (afinado, preciso rítmicamente y con un buen fraseo) que canta a capella a varias voces, tiende a mostrar mayores posibilidades de ejecución que aquel que lo hace a una sola voz y acompañados por el piano. Esto lo veremos en un próximo artículo.
Pero, antes de decidir como deben cantar, el director de un coro escolar debe analizar muchos factores que seguramente incidirán en el rendimiento del grupo: la edad, la cantidad de integrantes, las edades, sus voces, el ámbito donde ensayarán, y la proporción entre las diversas cuerdas.
En nuestro país, venimos de un entorno poco amigable con el canto coral y la disciplina que entraña. De alguna manera todos quieren un coro, pero con pocos ensayos y que no altere el ritmo normal del colegio.
* Una de las variables a analizar para decidir como deben cantar es la que se relaciona con el lugar de ensayo. He presenciado con mucho horror, que en un colegio el lugar asignado para ensayar con el coro, era un patio que daba ¡a una avenida! por la que pasaban múltiples autos y camiones, donde el grupo padecía de una gran cantidad de perturbaciones sonoras. Alabo y felicito a la profesora que seguía tenazmente la práctica con el grupo a pesar de condiciones tan adversas.
* Otra y muy importante se refiere a los posibles varones que desean intervenir en el coro: cuando empiezan a perder sus voces de sopranos o contraltos e inician el camino del cambio de la voz, no sólo aparecen problemas de afinación, de tesitura y de calidad de voz, sino que también y mucho más importante, surgen problemas de índole personal y afectiva, como vergüenza, timidez, desvalorización, bromas, etc.
* Otra variable se relaciona con la clasificación de las voces dentro del coro, y aquí tenemos un tema que siempre me ha llamado la atención: los directores o docentes de música, tienen mucho miedo de alcanzar las notas agudas. A veces, porque ellos mismos no pueden cantarlas, otras porque creen que los niños “no llegan” y también simplemente por comodidad. Cuando uno toma las voces a los niños, debe comenzar con secuencias sonoras musicales que van subiendo en su tesitura, tratando de que el alumno esté cómodo y relajado y utilizando si es necesario, una canción conocida en lugar de un ejercicio. Llegar a los límites de su extensión no sólo implica saber “hasta donde llega”, sino también ver como llega, en cuanto a timbre, a sonoridad y a claridad en la emisión. Ahora bien, no nos engañemos, el canto es – entre otras cosas – una ejercitación muscular, que permite por medio del adiestramiento, adquirir mayores capacidades y habilidades. Si partiendo del do central un niño canta bien una sexta, en muy poco tiempo alcanzará al octava. Si parte de la octava rápidamente llegará a cantar apropiadamente una décima y así sucesivamente. Si no le “exigimos” que, con el correr del tiempo, logre notas más agudas o más graves que aquellas que somos capaces de producir, probablemente su voz no se desarrolle adecuadamente.  
* Una vez ubicadas las voces y contempladas todas las variables mencionadas, hay que hacer mucho énfasis en la correcta afinación y precisión rítmica y el fraseo. Fraseo en todas sus instancias: articulación, dinámica, respiración, pronunciación, etc.
Esto contesta el como cantar: correcta y musicalmente, desde las pruebas de voz.
Recapitulando, aceptar a todos y comenzar a cantar bien desde el principio, con el propósito de que las voces crezcan, es un trabajo duro y complejo al comienzo, pero que con el correr del tiempo brinda muchas satisfacciones y allana los caminos..

Publicado por coroerrante a las 12:10
Miércoles, 24 de Octubre de 2007

Cantar en los Chigres

A los que ya peinamos canas, no demasiadas, nos resulta fácil recordar cómo la generación que nos precede cantaba en los chigres de los pueblos, jugaba a los bolos y tenía estos lugares como una especie de ágora donde hablar de sus problemas cotidianos. Ojo, de política no

Actualmente perdimos las tres acciones a las que hago referencia. Los chigres no tienen bolera, salvo honrosas excepciones. No son el ágora de los pueblos y, por supuesto, no se canta, o está prohibido cantar, o clientes o propietarios te llaman la atención si lo intentas.

A lo que vamos ¿por qué no se canta?
¿Es posible que no sepamos las canciones, ni su música, ni su letra?
¿Es posible que, al igual que pasaba con los que tomaban sidra, el cantar sea considerado como una cuestión de paisanos?

Otros pueblos geográficamente tan distantes como el canario o el escocés mantienen viva la tradición del canto.
Los Púb. de Edimburgo no tienen TV ni música de ambiente.
Las antojanas de los pueblos y casas canarios son el centro de formación musical e instrumental de niños, jóvenes y mayores.

¿Qué pasó aquí?

En todo caso creo que se puede ser optimista. La gaita y la percusión pasó por una época tan oscura como la actual del cantar en los chigres y mira lo que está pasando. Varios miles de jóvenes asturianos nos pueden deleitar con unos sones de gaita o panderu.

Comienza a haber algunas asociaciones, como la de Amigos del Roble en Sieru, que son capaces de aunar los intereses de los chigreros y tratar de que la canción regrese al chigre. Enhorabuena.

Y lo que, a mi juicio, es más importante, unos cuantos centenares de neños y neñes se están formando en Les Escueles de Música de muchos Ayuntamientos. Ellos son el futuro. Habrá suerte


Publicado por coroerrante a las 19:58
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